Enrico Armas y el arte
 
A finales de la década de los ochenta en un catálogo Enrico Armas escribe … que el arte es pensamiento, ideas. De allí que todos los medios o técnicas son vías para la proyección de ese pensamiento: el dibujo, la escultura, el arte efímero o cualquier otro medio que permita la expresión para llegar así a la actitud vital, que han tenido artistas en el pasado, que tuvieron el arte y la vida como un hecho indisoluble… Muchas han sido sus expresiones artísticas como resultado de las investigaciones plásticas a las que ha sometido su proceso en el arte. Artista polifacético, trabajador indetenible, creador de pinturas, esculturas, dibujos, obra gráfica, en suma un experimentador del arte y sobre el arte que actualmente se sumerge en otra dirección del universo creativo: la utilización de la fotografía como elemento del imaginario abstracto-figurativo y la versatilidad plástica.

No le resulta nueva esta dirección. A lo largo de la carrera artística que inicia desde la adolescencia, la fotografía le ha servido como soporte investigativo sin proponérselo como planteamientos rivales entre los diferentes medios trajinados. Ha trabajado las transformaciones y formaciones de imágenes que se operan al interior del campo del arte, resolviéndolas en cualquiera de sus modalidades. En la escultura Armas asume el tema de la misma manera como lo hace en la pintura, componiendo y recomponiendo las imágenes hasta convertir la superficie en un campo de acción plástica y vital, que al final resulta en una síntesis entre lo figurativo y lo abstracto. Tanto en la escultura, siempre con el tema del caballo, como en la pintura en la que también aparece esta imagen, es la superficie la que define la estructura sensible donde se conjugan los significados temáticos.

En la investigación plástica actual de Armas, el documento fotográfico se añade a todos los demás elementos formales que trabaja, añadiendo ahora el accidente y el azar como posibilidades expresivas que claramente aparecen en el resultado final del trabajo creador. Con reminiscencias de una importante serie producida en la década de los ochenta retoma ahora la posibilidad de realizar una investigación sobre el collage no premeditado sino aquel que va surgiendo a medida que la obra lo exige y en donde accidente y azar se fusionan. Se trata del espejo que devuelve la imagen, del ser humano que se mira así mismo a través de un punto de su propio ser, una mano, un ojo, un pedazo de su rostro. Parecen superposiciones ambiguas como las que se producen en los sueños. Son varias las situaciones paralelas o simultáneas que resultan de la demarcación de espacio de personajes anónimos que se mueven alrededor de sí mismo y de otros, en algunos casos del artista como protagonista trascendental.

La serie de obras que hoy presenta Enrico Armas es el resultado de una investigación fotográfica realizada en los últimos años sobre la ciudad y sus circunstancias, resuelta en términos de su paisaje, sus grafitis y el autorretrato. No se trata de una documentación adrede, histórica; es sí, un trabajo exploratorio sobre cuán surrealista puede resultar la ciudad Caracas con su anormalidades, sus complejidades humanas y estructurales, sus espacios humanos contradictorios (ranchos junto a edificaciones arquitectónicas ganadoras de premios o al lado de urbanizaciones lujosas). Armas lo resuelve plásticamente a partir de las superposiciones de imágenes, veladuras y transparencias. El mecanismo de trabajo lo baso en el juego de tomar fotos con una cámara analógica en varias direcciones y sentidos. Diferentes temas aparecen, el grafiti, siempre leit motif en la obra de Armas y el caos que tiene que ver con la contemporaneidad postmoderna. Una visión aparentemente caótica de la ciudad se percibe en cada pintura, sin embargo un punto focal, un centro de interés, conduce a la simultaneidad de imágenes aparentemente inconexas que al final resultan en la estructuración de un lenguaje plástico coherente que es lo que interesa.

Para esta serie sobre Caracas, el sistema de trabajo de Armas consiste en primero tomar fotos: autorretratos, la ciudad y su ambiente, los personajes que en ella deambulan, los automóviles grandes y ostentosos que en las calles se mezclan con los vendedores ambulantes, los buhoneros, con los ciudadanos de a pié que caminan en la propia calle por no tener las aceras disponibles, luego trabajar en el taller sobre estas imágenes encoladas al soporte. Armas dispara la cámara analógica (de rollo) varias veces sobre la misma imagen-foto, provocando accidentes a ser corroborados cuando hace el revelado. Varias imágenes aparecen en la misma fotografía, superpuestas, veladas, creando situaciones ambiguas, y a través de un proceso de selección llega a ordenar la visión caótica de la ciudad por medio del punto focal del que hablamos antes: un ojo, un rostro, una mano, un automóvil.

Una constante en la pintura de Armas ha sido la propuesta de presentar varias situaciones en una. Sobre superficies prácticamente monocromáticas en las que predomina el azul, el rojo o el amarillo, en la serie de pinturas y fotos digitales, De visita en Caracas, la investigación en el formato y el soporte pictórico se basa en la simbiosis de la fotografía con la pintura, al encolar la imagen fotográfica a la tela el artista la trabaja pictóricamente como un elemento collage, en consecuencia crea una superficie que encapsula la fotografía enlazándola con elementos propiamente pictóricos, creando diferentes situaciones plásticas dentro de la pintura misma y sus múltiples significados.

Enrico Armas no se detiene en sus investigaciones, en sus búsquedas, porque como el mismo declara … en el arte no es solo importante el producto final: aún más lo es el proceso …

Bélgica Rodríguez
Caracas, agosto 2006

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